La publicación de las Naciones Unidas titulada The World’s
Women—1970-1990 dice: “Esta brecha [en la política gubernamental] ha quedado
recogida en gran parte en las leyes que niegan a la mujer la igualdad con el
varón en lo que respecta a sus derechos de tenencia de tierras,
solicitud de préstamos y firma de contratos”. Una mujer de Uganda
declaró: “Seguimos siendo ciudadanas de segunda clase... o de tercera clase más
bien, pues nuestros hijos varones van delante nuestro. Hasta los burros y los
tractores reciben a veces mejor trato”.
El libro Men and Women, editado por Time-Life, dice: “En 1920, la Decimonovena Enmienda de la Constitución de Estados
Unidos garantizó a las mujeres el derecho al voto, mucho después que en bastantes países
europeos. Pero en Gran
Bretaña no se les concedió ese privilegio hasta el año 1928 ...”. Como protesta por la injusticia política a la
que se sometía a las mujeres, Emily Wilding Davison, sufragista
británica, se echó delante del caballo del rey en el derby de
1913, y perdió la vida. Se convirtió en una mártir en la causa de la igualdad de derechos para
la mujer.
El propio hecho de que en fechas tan tardías como el año 1990 el senado de Estados Unidos promulgase el decreto Violence
Against Women Act, indica que las legislaturas dominadas por el varón han sido lentas a la hora de
responder a las necesidades de la mujer.
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