viernes, 6 de junio de 2014

EL FEMINISMO

El movimiento feminista ha perseguido el reconocimiento de la igualdad de oportunidades y la igualdad de derechos para las mujeres. Las dificultades para obtener este reconocimiento se han debido a factores históricos, en combinación con las costumbres y las tradiciones sociales. Actualmente, debido a los cambios económicos, el apoyo del poder económico y las reivindicaciones del movimiento feminista y otros movimientos de derechos humanos, las mujeres tienen acceso a carreras profesionales y trabajos similares a los de los hombres en la mayor parte de las sociedades. En muchas sociedades modernas las mujeres tienen plena igualdad jurídica tanto en el ámbito laboral como en el familiar, pudiendo ser cabezas de familia, detentar cargos altos tanto en política como en grandes empresas. Así que se podría decir que las condiciones de las mujeres han mejorado.
Algunas corrientes feministas cambian constantemente el significado de la palabra mujer, entendiéndose que la categoría mujer esta estrechamente vinculada a la expresión de genitalidad, por lo que frecuentemente se presupone que mujer es aquella cuya expresión gonádica es igual a XX. Esta articulación discursiva se soporta sobre fundamentos biológicos y esencialistas. La naturalización del concepto impide su cuestionamiento, dogmatizándolo. Sin embargo, desde diferentes corrientes feministas, esto ha sido criticado. El rol sexual y el ejercicio de la sexualidad son en sí mismo, construcciones socioculturales motivadas por un mecanismo de control social, y de una reproducción de las estructuras de poder. Además, la categoría mujer se conceptualiza en tanto que opuesta a la categoría hombre, formando así un binomio, mutuamente excluyente, a partir del cual se articula la distinción de sexo (femenino - masculino, respectivamente). En esta situación existe opresión social cuando las personas no reproducen los esquemas preestablecidos de acuerdo a lo esperado, limitando la diversidad sexual, omitiendo y dejando al margen fenómenos como la transexualidad y la intersexualidad.

viernes, 9 de mayo de 2014

que aso con aquellos caballeros

los caballeros no existen

que piensas de los caballeros

los caballeros y las damas ¿donde quedaron?

¿Qué les pasa?

¿Por qué si dicen que les gustan caballeros salen con tanto patán?
Otra de esas cosas que pueden no saber de mí, es que aunque creo firmemente en que en las relaciones entre mujeres y hombres debe haber simetría, sigo creyendo en la galantería; o por lo menos en un nivel de galantería que encuentro natural. Detalles como bajarme del carro o levantarme de la silla para saludar, abrir la puerta y ofrecer que pasen antes de hacerlo yo, ceder una silla cuando todas están ocupadas, preguntar qué quiere y ordenar para ustedes antes que para mí en un restaurante, son cosas que me salen naturalmente.
El tema es que si bien hay detalles de galantería que me salen naturalmente hay otros en los que encuentro mucha hipocresía; y no soy solo yo. Una vez por ejemplo, abrí una puerta y cedí el paso a una mujer que no encontró en el gesto algo digno de celebrar. En esa oportunidad por dármelas de caballero me gané un tremendo regaño. Me dijo hasta de que me iba a morir; que si yo creía que ella no podía abrir la puerta sola, que mejor me ocupara de mi mismo y de mi destino antes de cederle el paso, que si iba a hacer eso lo hiciera por alguien que lo necesitara, que si haría lo mismo por un hombre, que si acaso yo creía que porque era mujer no podía sola y así.
Y me quedé pensando en tanta mujer queriendo que, así fuera por pura galantería, tuvieran con ellas un pequeño gesto de amabilidad. También en tantas que dan a esos pequeños gestos de amabilidad más importancia de la que tienen. Que les den serenata y les ofrezcan flores; que les carguen las maletas en las que llevan más equipaje del que necesitan; que les den abrigo cuando sienten frío… Gestos que está muy bien si de verdad los quieren, pero que no hacen una relación, ni tampoco al “galán” un galán.
El tema es que por más serenatas y flores que les ofrezcan, si el hombre es un patán no hay detalle  que lo redima. Es más, conozco más patanes que regalan serenatas y flores, que caballeros que no lo hacen y que aun así lo son. Tanto que creo que los que andan con tanta galantería son más dignos de sospecha, que de admiración. En serio, sobre todo si los gestos se dan con insistente regularidad.
Pero no solo hay hipocresía en el exceso de galantería de un hombre hacia una mujer, también en el deseo excesivo de galantería de una mujer. Y no solo porque quieran, con la disculpa de la caballerosidad, que hagan de todo por ustedes, sino porque queriéndola demuestran que solo un hombre las puede hacer sentir especiales. Entonces me pregunto, si eso de empacar siempre más de lo que necesitan, no será una forma de probar si uno se rompe la espalda por ustedes. Y también por la maldita costumbre que tienen de vivir desabrigadas.
Y es que en el imaginario de casi todas las mujeres, no hay detalle de galantería que más demuestre lo caballeroso de un hombre que el de ofrecer a una mujer su abrigo cuando esta tiene frío. Igual no se explica uno, que con toda la ropa que compran, no tenganropa para el frío, o que si la compran, no la usen cuando salen con uno. ¿No dicen que son súper precavidas? En fin…
Porque hay tanto patán que se las da de caballero y tanta caballerosidad que se ofrece sin naturalidad, es que uno no se explica por qué si gustándoles caballeros, salen con tanto patán. ¿Qué les pasa?

jueves, 10 de abril de 2014

LA MUJER :D

El 8 de marzo se celebró el “Día Internacional de la Mujer”. Si bien se ha avanzado un tanto en relación a los derechos de las mujeres, queda muchísimo por hacer. Las agresiones a las que nos vemos sometidas constantemente y atentan contra nuestra integridad siguen estando ahí. En países de tercer mundo como El Salvador continúa imperando el machismo y la violencia contra la mujer. Violencia física, psicológica y emocional.
Muchas mujeres permanecen sin darse cuenta de lo maravillosas que son, con un autoestima baja que las hace permitir todo tipo de maltrato. De verdad que hay hombres que NO se merecen a las mujeres que tienen. Tantos darían lo que fuera por ellas y ellas están con un patán que no las valora, que no las respeta, que no las cuida. ¡Qué impotencia me da ver eso!
Mujeres, ¡no fuimos hechas para aguantar ni para ser maltratadas de ninguna forma! Sé que muchas creen que deben soportar lo que sea por el qué dirán, por sus hijos, por mantener un matrimonio. Pero el matrimonio es de dos y la pareja debe complementarse, apoyarse, cuidarse y atenderse mutuamente.
Ahora muchas mujeres no sólo son amas de casa, sino que también son profesionales y tienen un empleo fuera del hogar. Así como los hombres llegan cansados a casa por la noche después de trabajar todo el día, ¡ellas también! ¿Por qué entonces va a tener que ser ella la que lo atienda, prepare la cena y haga las tareas del hogar? Hasta eso se comparte y debe existir colaboración. El hombre no adquirió una empleada doméstica cuando se casó, sino que se unió a una mujer para que fuera su esposa, su compañera, su amiga, su amante, su confidente.

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